San Valentín, el santo asociado al amor

 

Hoy en día y alrededor del mundo, una fecha como lo es el 14 de febrero e inclusive días anteriores a la misma, marca una especie de expectativa por celebrarlo casi como uno de los días más esperados del año. Un día en el que se acostumbra celebrar tanto al amor como a la amistad, una "tradición" totalmente arraigada a la sociedad actual, la cual gracias al mundo de la era globalizada se ha convertido también en todo un boom para infinidad de negocios.

 

Ciertamente son muchas las personas que lo celebran, ya sea en mayor o menor medida, pero lo cierto es que se podría decir que son pocas las que realmente saben por qué la están celebrando y cómo es que surgió dicha celebración. Por supuesto que no es una celebración creada de la nada en donde los grandes almacenes son los más beneficiados (en la actualidad claro que sí) como medio comercial para el aumento de ventas.

 

¿Pero quién fue San Valentín y por qué lo asociamos al amor?

La historia nos remonta unos dieciséis siglos atrás, hacia un mundo en donde las raíces pre-cristianas nos hablan de varias leyendas en donde se especula que el día que hoy se celebra tiene como origen en una festividad celebrada en la Antigua Roma. Dicha celebración era conocida como las Fiestas Lupercales, en honor a Lupercus, protector de los pastores y sus rebaños.

 

Dicha festividad marcaba el inicio de la primavera, así también como una celebración a la fertilidad. En pocas palabras, una festividad "pagana" que en el año de 949 d.C se la adaptó como festividad católica por el Papa Gelasio I y quien también eligió al santo al que asociarla, Valentín.

 

 

La leyenda inicia con un médico romano que tiempo después se hizo sacerdote en la Roma del año 272 d.C bajo el mando del emperador Claudio II y quien prohibió unirse en matrimonio a los jóvenes, considerándolos con mejores aptitudes para la carrera militar. Acción injusta que no pasó desapercibida por Valentín, quien en secreto casaba a parejas jóvenes, desafiando así el decreto del emperador romano.

 

Lamentablemente las acciones que Valentín de buena fe realizaba, terminaron llegando a oídos del emperador, llamándolo a palacio y tras momentos de conversación, llegó a la conclusión de que debía ser decapitado por sus acciones, convirtiéndolo en mártir. Es así que de cierto modo se le considera el santo patrono de los enamorados.

 

Celebración sin santo

 Así es, ahora en la actualidad dista mucho de ser lo que en su momento fue una celebración 100% católica. Sí, durante los siguientes quince siglos, dentro del calendario litúrgico, siguió celebrándose como tal tras la instauración del primer 14 de febrero oficial de 494. Pero no fue hasta casi medio siglo atrás que en 1969 fue eliminada del calendario oficial tras el Concilio Vaticano II y el pontificado del Pablo IV. Claro que fue demasiado tarde para echar las cosas por la borda.

 

Los festejos que antaño se hacían en su nombre, fueron convirtiéndose parte del imaginario mundial como motivo de celebración en varias culturas.

 

 

 De igual forma, con la llegada del prometedor siglo XX y un siglo lleno de cambios y progreso de la mano de la Revolución Industrial del pasado siglo, la celebración del día de San Valentín iba comercializándose de tal manera que fueron surgiendo las famosas tarjetas de felicitación, sin duda uno de los regalos más comunes y famosos adquiridos hoy en día.

 

"Así, la festividad de la fertilidad de la Antigua Roma que se convirtió después en el día para conmemorar a un mártir acabó transformándose en un gran negocio global".

Redacción: Carmen Mata

Escribir comentario

Comentarios: 0