La gema del mes: La Turquesa

 

Su majestuosidad ha sido bien conocida por miles de años, desde Egipto al Sinaí, un proceso de elaboración que data desde el año 2000 a.C, viajando a través de toda Europa a través de Turquía, de ahí su nombre. Así que pueden darse cuenta del grado de antigüedad y actividad ha tenido esta preciosa gema, en donde actualmente aquellas de mejor calidad pueden ser encontradas en el territorio de Irán.

 

Su característico azul cielo la ha hecho bastante popular dentro del mundo de la joyería clásica, especialmente al ser engarzada en plata, una excelente combinación según dicen. Desde collares hasta pulseras y anillos pueden fabricarse por ser una gema fácil de trabajar aunque por supuesto con el debido cuidado, pues son varios los elementos que pueden afectar su color, tales como el paso del tiempo, la luz, productos químicos para el hogar, aceites y transpiraciones.

 

 

Por sus antecedentes históricos, la turquesa es asociada como un elemento sagrado desde el Antiguo Egipto hasta las tribus nativo-americanas como un amuleto para la buena suerte, siendo portada como un talismán que brinda protección contra las energías negativas del ambiente, representando de igual manera la prosperidad, felicidad, honestidad, fortaleza, serenidad y creatividad de su portador. Por ello, piedra natal para aquellos nacidos en diciembre y comúnmente para aquellas personas bajo los signos de Sagitario y Capricornio.

Color

Con una gran variedad de tonalidades, del azul cielo al azul verdoso, el primero le gana en popularidad. Es muy raro ver este tipo de gema en su azul más puro, por lo que comúnmente se les puede ver con una mezcla de tonalidades marrón por estar en contacto con otro tipo de minerales. Su color depende en gran medida a su exposición con otros elementos químicos que se encuentran en el ambiente, tales como el cobre (azul), cromo (verde) y hierro (amarillo).

 

Generalmente su color rara vez cambia si se le administran los cuidados pertinentes. Entre ellos cuidar que no se encuentre expuesta a la luz, temperaturas altas, aceites y demás elementos que se mencionaban en el inicio del presente artículo.

 

Fama

Como bien se decía, gema de gran popularidad y alcance en el mundo faraónico del Antiguo Egipto. Unos par de miles de años más tarde su fama iba en ascenso con la llegada de la primera etapa de la gran era victoriana y en toda Europa, siendo su tonalidad azul cielo el que más atraía miradas.

 

Aunque en la actualidad es más común ver esta preciosa gema en monturas de plata y atemporal tendencia de moda, la tradición en el Medio Oriente es realizar monturas en oro e inclusive con diamantes, digna característica de lujo y opulencia.

 

Independiente de sus elementos estéticos, sus atribuidos poderes curativos no dejan de ser un tema en disputa, al igual que el de las gemas en general, a pesar de ser mencionadas a lo largo de la historia por personas conocidas como chamanes, curanderos y gente dedicada a la medicina no tradicional. Se trate de algo verídico o no, lo cierto es que la mente es de lo más poderosa, capaz inclusive de lo impensable, un territorio aún por profundizar.

 

"La mano que lleva una turquesa, no conoce nunca la pobreza"

- Dicho popular

 

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Redacción: Carmen Mata

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