Consumismo, impacto económico y ambiental

El consumo como tal, es un acto natural en el día a día de cualquier persona, ya que por medio del mismo es donde se adquieren productos y servicios para satisfacer desde necesidades básicas (alimentos, productos de limpieza, vivienda, vestido, calzado, etc.) hasta lo más superficial (productos de belleza, accesorios, cosméticos, autos, etc.).

 

Éste puede definirse como la compra sin límite alguno de un producto o servicio, una necesidad increíble de posesión. Sin embargo, es importante aclarar que los dos términos que derivan de este concepto, consumidor y consumista, no deben confundirse al ser términos totalmente opuestos. En primera instancia, el consumidor es aquella persona que se dedica a la compra de productos para cubrir sus necesidades básicas, mientras que el consumista compra más allá de sus necesidades básicas, pensando al mismo tiempo que no tiene suficiente.

 

Desgraciadamente existe una falta de equilibrio entre ambos tipos de consumos, puesto que se consumen más artículos innecesarios que necesarios. Lo importante a destacar no es el consumo en sí, sino más bien el hecho de que ya se ha convertido en una acción tan común y cotidiana que provoca la disminución de su importancia a tal grado de tomarlo como algo “normal”.

Las personas involucran en sus vidas ambos tipos de consumo, actividad que repercute de manera grave en el sector económico y ecológico del país en el que se encuentren. Por supuesto que es parte de su vida, es algo que va creciendo de manera acelerada, provocando que sea casi imposible frenarlo. Esta es una realidad que año con año ha sido impulsada gracias a los efectos de la globalización que junto con los medios de comunicación masiva han repercutido en la mente de miles de millones de personas, implantando en ellas la necesidad de comprar y consumir.

 

Se vive dentro de una sociedad que le da mayor valor a lo banal que lo necesario, comprar, comprar y comprar. Una sociedad global en donde uno vale más por lo que tiene que por lo que es. ¿No es preferible invertir energías en aspectos de mayor relevancia? ¿En qué momento cobró más importancia el estilo de la persona que su propia salud? Las respuestas a estas preguntas y más no evidencian otra cosa que el daño al que la sociedad se ha visto sumergida por la actual mentalidad del “vivir mejor”.

 

 

De cualquier forma, el hecho de no poder evitarlo no significa que se deba seguir contribuyendo a su crecimiento, sino encontrar la mejor manera de disminuirlos sin generar consecuencias negativas, tanto en la sociedad como en el medio ambiente.

 

IMPACTO ECONÓMICO

 

Actualmente el sector económico de casi todos los países, está basado en el consumismo, por lo que interferir con el orden en el que éste se realiza implicaría el desencadenar una crisis para la economía global.

 

La sociedad como colectividad, forma parte de este sistema, el eslabón esencial, puesto que la economía depende de los niveles de consumo y por supuesto de quienes consumen, por lo tanto, no es una actividad que deba dejarse. De ser así provocaría un desequilibrio donde los niveles de producción se vendrían abajo, junto con el sector industrial y con él, los empleos. Un ciclo vicioso que desencadenaría en pobreza para un gran porcentaje de la población hasta en la economía de un país determinado.

 

 

Por lo tanto, el poder que se le otorga a la sociedad, la convierte en parte indispensable para el pleno desarrollo del sector económico que de ser empleada de manera consciente y responsable, generaría mayor conciencia en los índices de consumo y una mejor repartición de las riquezas del país.

 

 

IMPACTO AMBIENTAL

 

Como bien se mencionaba, se trata de un ciclo sin fin dentro del cual el crecimiento económico es asociado con la participación de la sociedad, tanto en los procesos de producción de un producto o servicio, hasta su consumo.

 

Elementos que antes eran considerados como una prioridad, tales como la familia, la convivencia, la visita a un familiar enfermo o una reunión lúdica en la calle, se han visto sobrepasados por el interés hacia lo material. Un ejemplo de ellos vendría siendo los anuncios de las compañías telefónicas que muestran que para hacer feliz a un padre de familia o a un amigo es esencial el regalarles un celular que compartir experiencias con ellos.

 

Con el auge del consumo desmesurado y la moda rápida, la gran mayoría de las personas no se detienen a pensar el impacto ambiental que genera el consumir cierto producto. Esta falta de interés y con ello, de información, generan en el consumidor una mentalidad errónea sobre la parte culpable de la contaminación actual, a pesar de ser un trabajo colectivo (industria-consumidor).

 

Por lo tanto, los problemas que se generan por este desequilibrio van más allá de un desfase económico. Ahora se trata de un daño irreversible al medio ambiente en donde moderar el consumo ya no es una cuestión de moda, sino necesaria y obligatoria, ya que la sociedad depende de manera directa de los recursos naturales que el medio ambiente genera.

 

 

Así que es importante recordar siempre lo siguiente: la vida es cuestión de ciclos, se abre camino. Es la raza humana quien no se ha mostrado apta para el cuidado del Planeta Tierra, siendo el primer responsable de todas sus acciones, pues la naturaleza responde de manera impredecible a las acciones del hombre. Ella no avisa ni mucho menos se muestra condescendiente, ella actúa.

Artículo escrito por: Carmen Mata

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    Víctor (lunes, 29 abril 2019 05:57)

    Muy raro

  • #2

    marobel (miércoles, 08 abril 2020 22:23)

    5571405121